viernes, 21 de octubre de 2011
Y cada día no es más que esto.
No sé quién eres, no dices nada. Todas las noches el timbrazo me vuela de la cama, y me desvelo y blasfemo a Dios, y trato de arrancarte una palabra, pero me canso y te cuelgo. Me levanto y cierro con llave la puerta de mi casa. Amortigüé la resaca con mil noches de tralla, de años partió el último tren. Tengo una fuente, no sale nada. Todas las noches un viejo impulso me hace saltar de la cama, y me desvelo y lo intento, trato de arrancarme una palabra, pero me canso y me cuelgo. Me levanto y camino a oscuras, como un fantasma condenado a vagar perdido entre una niebla de recortes de prensa.
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